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miércoles, 5 de octubre de 2011

Ansiedad y Depresión Infantil en Colombia

Un artículo publicado en la Revista Diversitas, en el 2009 por Natalia Esparza y María Clara Rodríguez de la Universidad de la Sabana, dio a conocer un estudio acerca de los factores del contexto que juegan un rol importante en los estados de ansiedad y depresión en niños escolarizados entre 6 y 11 años de edad.  

Para la investigación aplicaron la Escala Multidimensional de la Conducta de Reynolds & Kamphaus (1992), que evalúa problemas emocionales y de conducta y una Lista de Chequeo de Estresores (Jiménez & Castro, 2006), que incluye Ambiente Físico, Relaciones Sociales, Exigencias Académicas y Entrevista de Evaluación y Caracterización.

En su revisión teórica Esparza y Rodríguez (2009) refieren:

Un estudio llevado a cabo con población infantil  escolarizada del oriente antioqueño, en donde se encontró que la prevalencia de síntomas de depresión infantil fue de 25,2% (Vinaccia, 2006); así mismo otro estudio realizado por  Rivas, Vásquez y Pérez (1995), en cuanto a ansiedad, evidencio un prevalencia de la ansiedad reportada por los maestros fue del 21,2% y del 26,5% para el caso de la depresión en la población infantil. Lo más importante de rescatar en esta situación es que el psicólogo clínico debe afrontar desde las estrategias de evaluación e intervención, la posibilidad de estar frente a la comorbilidad, aspecto que será discutido más adelante.

Por su parte, Acero y Vásquez (2007) encontraron que aproximadamente el 20% de los niños y de los adolescentes en el mundo presentan un problema psicológico que afecta el bienestar y el desarrollo. Los autores especifican que las problemáticas más comunes son los trastornos de aprendizaje, por déficit de atención con hiperactividad, la depresión.

Las autoras anotaron que esta tendencia ha sido confirmada por el estudio de salud mental, llevado a cabo por el Ministerio de Protección Social (2003), en el cual los trastornos de aparición más temprana son los trastornos de ansiedad y los problemas de conducta. Asimismo, el estudio reveló que los trastornos más comunes fueron los trastornos de ansiedad con una prevalencia del 19,3%, los trastornos del estado de ánimo 15% y los trastornos de uso de sustancias psicoactivas (10,6%). Lo anterior da   cuenta de la relevancia que adquiere el diagnóstico temprano en la vida de los niños, ya que es posible que éste se convierta en determinante de su estado psicológico futuro.

Específicamente, se reporta que para el caso de los trastornos de ansiedad, su aparición ocurre  entre los seis y los veinticuatro años de edad, dependiendo del trastorno específico (Ministerio de Protección Social, 2003).

De acuerdo a Rodríguez y Martínez (2001), los niños ansiosos con frecuencia presentan excesivos pensamientos negativos y catastrofización que afectan el desempeño cotidiano. Además, a nivel social, los autores manifiestan que los niños pueden presentar dificultades en la relación con pares y que sus compañeros pueden percibirlos como tímidos y aislados. Además, mencionan la posibilidad de presentar problemas escolares entre los cuales se destacan el rechazo escolar, el temor ante los exámenes y bajo rendimiento académico. Según el estudio, llevado a cabo por Jacques y Mash (2004), los niños con ansiedad tienden a preocuparse más por el futuro, por su bienestar y por las reacciones de otras personas.

En cuanto a depresión, aunque aun se debate la presencia de esta en la niñez, de acuerdo al estudio realizado por Vinaccia et al. (2006), se encontró en un 25,2% de los niños, síntomas tales como estado de ánimo negativo, anhedonia (incapacidad para experimentar placer, la pérdida de interés o satisfacción en casi todas las actividades), percepción de ineficiencia, problemas interpersonales y autoestima negativa. Asimismo, el estudio revela que existe una gran desmotivación por los contactos sociales, lo que genera disminución del refuerzo positivo en los niños, acompañado de un alto grado de sufrimiento subjetivo.

Lo anterior ha sido corroborado en otras investigaciones en las cuales se plantea que la depresión infantil lleva a manifestaciones de irritabilidad, dificultades de aprendizaje, inseguridad, resistencia al juego, inasistencia a clases y, en general, problemas de comportamiento que se hacen evidentes en los diversos contextos del niño como el hogar y la escuela (Buela, Carretero & De los Santos, 2001; Navarro, 2004).

En el estudio realizado por Esparza y Rodríguez (2009) 142 de 254 niños presentan indicadores de ansiedad, lo cual señala una prevalencia del 55,9% dentro de la población infantil del presente estudio. La conceptualización de la ansiedad de la cual partieron los docentes incluyó: estar nervioso, con miedo y preocupado por problemas reales o imaginarios. Y se reportaron 132 casos con indicadores de depresión, lo cual señala una prevalencia del 52%. Para los docentes, los sentimientos de tristeza, infelicidad y estrés que pueden resultar en la incapacidad de llevar a cabo actividades cotidianas sirvieron de marco para esta evaluación. Donde el 39,8% de los casos se presenta la comorbilidad (ansiedad y depresión).

Dentro de los factores estresores evaluados en el estudio, se observo que los estresores por exigencia académica constituyen la variable que mejor explica la presencia de ansiedad en la población infantil. Y los estresores en las relaciones con pares y conflictos con otros son las variables que mejor predicen la presentación de depresión en los niños.


Referencia:
Esparza, N. y Rodríguez, M. (2009). Factores contextuales del desarrollo infantil y su relación con los estados de ansiedad y depresión. REVISTA DIVERSITAS - PERSPECTIVAS EN PSICOLOGÍA - Vol. 5, No 1, 2009

martes, 30 de agosto de 2011

Reduciendo el Estrés en Casa


Si usted está listo para ayudar a reducir el estrés en la vida de su hijo, el mejor lugar para comenzar es con usted mismo. El capítulo “Reduciendo el estrés en casa”, expone una de las ideas básicas de Shapiro y Sprague, en su libro Yoga para Niños, e, cual comienza con las actividades que le ayudarán a ver su propio estrés y considerar lo que puede hacer al respecto.


Por ejemplo, es importante examinar algunas de las cosas que en su hogar que usted puede dar por sentado, pero en realidad son la adición de estrés para usted y su hijo. ¿Los dos viven un estilo de vida saludable? ¿Su estilo de crianza hace la vida más fácil o más difícil para su hijo? Hay demasiada tecnología alrededor, aumentando la tensión en su casa?



Muchos padres dicen que a menudo se sienten abrumados por las exigencias de la vida, como si se tratara de ser jalonado en seis direcciones diferentes a la vez. Pero la vida no tiene por qué ser así. Siempre habrá tensiones, pero hay muchas cosas que puedes hacer para que sea más manejable. Las actividades ayudarán a empezar con el manejo y reducción de estrés en casa.



Actividad 1: ¿Qué tan estresado se encuentra usted (papa)?



¿Recuerda con frecuencia y preocupación actividades del trabajo? ¿Siente que las demandas diarias sobrepasan su capacidad de respuesta? ¿Considera que muchas otras personas dependen de usted, más de lo que usted desearía? ¿Ha tenido problemas de salud en los últimos meses? ¿Evalua como insuficiente el espacio que tienen en casa?



Piense en lo que puede hacer para reducir el estrés en su propia vida antes de hacer lo mismo con su hijo. Mientras todo el mundo tiene algo de estrés, no hay duda de que algunas personas simplemente tienen más de los demás, y es útil reconocer las áreas de estrés para que pueda hacer algo al respecto ellos. Como ir a un médico para un examen físico, es relevante comenzar con una revisión de balance de las cosas que le causan estrés.



Para ello puede hacer una lista de chequeo, en donde a través de categorías de diferentes ambientes y aspectos de su vida (trabajo, familia, salud, finanzas, comunidad, red de apoyo, entre otras), evalué no solo lo que le causa estrés, sino el porcentaje de estrés que esta sumando a su diario vivir, y valore como esto le puede estar afectando su desempeño cotidiano. Para una valoración más exacta, puede utilizar test que midan su nivel de estrés, o a través de algún profesional.



Actividad 2: Encontrando formas para reducir el estrés



Ahora que usted tiene una idea de cómo llego a donde está actualmente, la autora sugiere que usted piense acerca de lo que puede hacer para ayudarse a sobrellevar la situación. Las siguientes actividades pueden ayudar a reducir el estrés. Marque los que ya hace regularmente.



Ponga una estrella al lado de las que no hace, pero puede comenzar a hacer muy pronto, quizás hoy o mañana. Estas son formas sencillas de hacer una diferencia real en su vida. No los ponga fuera.



Media hora de ejercicio durante al menos una vez al día.

Hablar con amigos.

Leer un libro.

Practicar yoga o meditación.

Hacerse un masaje.

Hacer manualidades o pasatiempos.

Cuidar del Jardín.

Dar un largo paseo.

Escucha música relajante.

Participar en un club o grupo social.

Comer sanamente.

Reducir el consumo de cafeína y el alcohol.



También hay actividades simples, comunes que le ayudarán a reducir el estrés en su familia. Compruebe las actividades que usted hace con su familia con regularidad. Ponga una estrella al lado de las que actualmente no todos lo hacen, pero se puede hacer esta semana.



Cenar juntos.

Tener reuniones familiares.

Pasar tiempo con los miembros de la familia extensiva.

Participar en deportes de la familia.

Juegos de mesa y otros juegos de interior.

Disfrutar de actividades en la naturaleza.

Tomar un viaje sin estrés.

Ir a un picnic.

Escuchar música juntos.

Tener una noche de cine.



Actividad 3: Estableciendo límites claros en casa



A todos nos gusta ver a nuestros hijos felices, pero los padres hace más daño que bien. Decir que no a los niños no se sienten bien, pero "no" es una palabra que los niños necesitan escuchar. De hecho, los estudios nos dicen que cuando los niños no lo escuchan lo suficiente, cuando tienen pocos límites a sus acciones, en realidad experimentan más estrés.



Los niños necesitan límites. Tienen que comer alimentos saludables. Ellos necesitan tener el televisor apagado para enviarlos a jugar y ejercitarse. Necesitan reglas claras para llegar a dormir a tiempo. Además, deben tener tareas domésticas y otras responsabilidades en el hogar. Cuando se establecen límites claros a sus hijos y se hacen cumplir de manera consistente, se le crea menos tensión para todos en la casa. Una de las maneras más sencillas de establecer límites claros es a través de un contrato de conducta. En donde se establezcan las reglas, aclarando tiempos, espacios, cantidades, y demás aspectos necesarios para que ambas partes (padres e hijos), tengan claridad del acuerdo al que están llegando, y al que se van a comprometer. Los padres y los hijos deberán firmar a lo que se encuentran comprometidos.



Actividad 4: Dieta de tecnología



A pesar de que los elementos tecnológicos nos pueden traer mucha diversión, las familias y en particular los niños, están sobreexpuestos a artilugios y artefactos que causan estrés innecesario y poco saludable.



Hay muchas razones por qué la tecnología tiene un efecto ruidoso en nuestras mentes: Los ruidos fuertes son un estrés significativo; La tecnología tiende a separarnos de interactuar con otras personas; Las actividades multitarea desalienta la concentración y el conocimiento de nuestro medio ambiente; Pasamos mucho tiempo en actividades sedentarias al interior cuando nuestro cuerpo necesita ejercicio y aire fresco.



Usted puede reducir el estrés en su casa, poniendo a los miembros de la familia (usted y su esposo, también) en una dieta de la tecnología. Los estudios nos dicen que los niños pasan un promedio de tres horas al día en frente a una pantalla de televisión o del computador. ¿Se puede reducir a la mitad?



El proceso de la dieta, se recomienda que se haga de manera gradual, quitan más horas cada semana, hasta llegar al ideal. Este tiempo, se puede disfrutar realizando actividades en familia, indagando por hobbies que nos gusten y podamos compartir o desarrollar, entre otras. Para ello puede preparar un cronograma donde todos en la familia propongan actividades alternativas a la tecnología que puedan realizar.



Actividad 5: Creando un hogar de paz



Piense en su propia infancia por un momento. ¿Cuáles son los cinco momentos más estresantes que vienen a la mente? Si usted es como muchos adultos, las peleas de la familia están en la cima de su lista.



Todas las parejas discuten en algún momento. Todos los niños pierden los estribos, también. Es raro encontrar a hermanos que no pelean de vez en cuando o no se insultan. Sin embargo, discutir y pelear debe ser una excepción, no una regla. Si su vida familiar está manchado por constantes peleas, el sarcasmo, los gritos, o otras formas de discutir, se debería poner paz en la parte superior de la reducción del estrés de cosas por hacer lista.



Todos, incluso los niños de hasta cinco años, puede aprender la paz o las habilidades de resolución de conflictos. Los programas de resolución de conflictos  han sido utilizados en las escuelas desde hace más de una década y hay muchas maneras de enseñar estas mismas habilidades en el hogar.

Por ejemplo:



1. Practique la escucha active y respetuosa  

2. Participen en juegos que promuevan la cooperación en familia

3. Ensene a sus hijos la importancia de la empatía y tener en cuenta a los demás.



En caso de maltrato, consultar a profesionales que puedan proporcionarle la orientación que necesita.

Tomado del libro "Manual de Relajación y Reducción de Estrés para Niños" de Lawrence Shapiro y Robin Sprague. Capitulo: "Reduciendo el Estrés en Casa"

domingo, 21 de agosto de 2011

"Estrés, Ansiedad, Regulación Emocional y Mindfulness": Frases

"El estrés se ha convertido en uno de los problemas de salud más serios del siglo 20, y una epidemia mundial" (UN World Labor Report) 
"Estrés cambia fisicamente el cerebro de los ninos alterando el hipocampo, una parte del cerebro que almacena y recupera recuerdos" (Van Der Kolk, Bessel, et. al. 2007) 

"El estrés está relacionado con las seis principales causas de muerte - las enfermedades del corazón, cáncer, problemas pulmonares, accidentes, cirrosis hepática y suicidio" (Lyle H. Miller, Ph.D and Alma Dell Smith, Ph.D, 1993). 

La depresión infantil puede definirse como una situación afectiva de tristeza mayor en intensidad y duración que ocurre en un niño (Hernandez, 2006)

“Estrés en la infancia conduce a enfermedades graves más adelante en la vida” (Elizabeth Makenzie)

 “20% de los estudiantes estadounidenses de secundaria indican que considerar seriamente el suicidio. 8% de los estudiantes de escuelas secundarias han presentado intento de suicidio” (Fundación Americana para la prevención del suicidio).

¿Qué pasaría si la felicidad es un hábito que les podríamos enseñar a los niños? Podemos. La atención plena o Mindfulness ayuda a los niños y adolescentes a reconocer los hábitos que conducen a la felicidad y da un descanso a los que no lo hacen (Kaiser, 2011). 

"La función de la educación es ayudarte desde la niñez, no a imitar a otros, sino a ser tú mismo todo el tiempo" (J. Krishnamurti) 

"Cuanto mayor sea nuestro repertorio, menos estaremos atados a un procedimiento específico o una estrategia, es probable que nuestro pensamiento sea más flexible." Karen Connaghan 

Si los estudiantes aprenden a estar "plenamente presentes", también pueden aumentar la calidad de su capacidad de aprendizaje al estar más enfocados, y se convierten en más capaces de lidiar con situaciones estresantes (Langer, 1993).

“El rol de Mindfulness en la regulación del estrés y la ansiedad. La terapia Cognitiva y las Neurociencias han estudiado como la desatención sistemática y la reacción de evitación producen ansiedad, siendo ésta unas de las respuestas más comunes para intentar regularla” (Anchorena y Cándarle)

"Todos los sentimientos están bien, es lo que haces con ellos lo que cuenta" (Callahan)

Los factores de los que va a depender la reacción de estrés del niño incluyen: las características del estresor, las características del niño estresado y las características del entorno social en el que se halla el niño (Hernández, 2009).

Según el NIMH, la prevalencia de un trastorno de salud mental de 13 a 18 años de edad es de 46,3% y poco más del 20% de los adolescentes sufre de un trastorno mental grave.

La prevalencia de vida para jóvenes entre 13 y 18 se estima en un 9% de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el 14% de los trastornos del humor, y el 25% de los trastornos de ansiedad (Merikangas et al. 2010). Los costos de salud mental para niños y adolescentes en los EE.UU. están a alrededor de nueve mil millones de dólares al año (NIMH estadísticas de 2006).

De acuerdo a Daniel Siegel: "mindfulness puede favorecer las relaciones sanas entre individuos a través de una serie de mecanismos, como la empatía incrementada, el equilibrio emocional, la flexibilidad de respuestas y una predisposición mental a la aproximación".

Hace más de cien años, ya se afirmó que el cultivo de la atención sería l’education par excellence (William James).

De acuerdo a Simon (2007), en su revisión sobre asimetría prefrontal y disposición afectiva, se evidencia bajo diferentes investigaciones la relación entre en entrenamiento continuado de Mindfulness y una mayor activación cerebral izquierda, asociada a un estado de ánimo positivo.

Mindfulness es una capacidad humana universal y básica, que consiste en la posibilidad de ser conscientes de los contenidos de la mente momento a momento. Es la práctica de la autoconciencia. El primer efecto de la práctica de mindfulness es el desarrollo de la capacidad de concentración de la mente. El aumento de la concentración trae consigo la serenidad. Y el cultivo de la serenidad nos conduce a un aumento de la comprensión de la realidad tal como es. (Simon, V., 2006).

La inteligencia emocional ha sido definida como la habilidad de las personas a la hora de atender a sus sentimientos, tener claridad sobre los mismos y ser capaz de regularlos adecuadamente (Ramos, N., Hernández, S., y Blanca, M.J., 2009).

La meditación tipo mindfulness consiste en el desarrollo de la conciencia de la experiencia del momento presente, de manera compasiva, y sin juzgar (Kabat-Zinn, 1990). Se ha sugerido que este proceso está asociado con un cambio de percepción (Carmona, 2009), en que pensamientos y sentimientos son reconocidos como los acontecimientos que ocurren en el campo más amplio de la conciencia.

viernes, 12 de agosto de 2011

Influencia de la familia y la escuela en la depresión infantil

De acuerdo a Hernandez, la familia es el entorno más inmediato del niño, su microcosmos y en sus cuidados y atención se basa la posibilidad de supervivencia del sujeto humano, pero no sólo su supervivencia física, sino personal ya que el niño desde los 0 meses hasta los 3 años, desarrolla todos los elementos básicos con los que más tarde va a construir su vida futura: lenguaje, afectos, hábitos, motivaciones.

El apego con el que la madre y el hijo se imprintan mutuamente es el vehículo de una adecuada integración social y personal del niño. Los apegos inseguros se han relacionado con todo tipo de problemas de conducta y también con la depresión, así como un apego seguro es la meta ideal de prevención de la aparición de depresión infantil. Así mismo la depresión materna aparece claramente definida como uno de los factores de riesgo asociados al desencadenamiento de una depresión en el niño.

Más tarde también son indispensables para el normal desarrollo emocional del niño las buenas relaciones con los padres. Una y otra vez numerosos expertos han señalado cómo las malas relaciones con los padres son la fuente específica de muy diversos problemas infantiles, y también claro está de la depresión.

En relación con la familia también se ha estudiado el puesto que se ocupa entre los hermanos. En muchas investigaciones aparece la posición intermedia como la más vulnerable a desarrollar trastornos de tipo emocional.

Los padres deben prestar especial atención a la construcción de una adecuada autoestima y autoeficacia en el niño, así como incentivar en ellos la capacidad de afrontamiento, y el manejo adecuado de la frustración, todo ello constituye la prevención primaria de la DI.

En cuanto a la escuela, sabemos que la localización precoz de cualquier deficiencia de aprendizaje en un niño y su pronta solución es imprescindible para lograr una situación de progreso normal y aceptable, eliminando así la posibilidad de trastornos afectivos que conlleven a la aparición de depresión infantil

Muchos autores han relacionado la DI con el rendimiento escolar, unas veces considerándolo como causa y otras como efecto de la depresión. De hecho un niño deprimido puede descender su ejecución en la escuela, pero también puede comenzar sus síntomas depresivos por un fracaso académico. De allí radica la importancia de una buena evaluación y seguimiento por parte del maestro para detectar estos cambios en el alumno.

Los instrumentos de evaluación de la DI varían en función del marco teórico del que se derivan y de lo que pretenden medir. Así, cuando se quieren medir las conductas interiorizadas, se usan fundamentalmente pruebas de lápiz y papel que pueden ser: entrevistas estandarizadas, inventarios, escalas, cuestionarios, test pictórico, y otros. Cuando lo que se pretende es medir la conducta manifiesta se hace observación de conductas, registro de conductas, y aplicación del juego infantil.

La evaluación de los aspectos biológicos de la depresión infantil se lleva a cabo con análisis y pruebas objetivas de los elementos físicos que se han mostrado relacionados con ella. Así tenemos pruebas de carácter endocrino, como la determinación de los niveles de cortisol y la hormona de crecimiento. Pruebas como el electroencefalograma EEG (sobre todo durante el sueño) y el electromiograma EMG (relacionado con la musculatura facial implicada en la expresividad).

Cuando se revisa la literatura especializada, se define con toda evidencia que los instrumentos de mayor uso en la evaluación de la DI son fundamentalmente dos: el Child Depression Inventory CDI (Kovacs y Beck,1977) y el Child Depression Scale CDS (Tisher y Lang,1974). En la actualidad el cuestionario más utilizado es el modificado de M. Kovacs CDI de 1992.

Al recurrir a estos instrumentos de evaluación se deben tomar en cuenta algunos factores como: el nivel de desarrollo del niño, su grado de madurez intelectual, su labilidad emocional y el carácter interiorizado de la conducta deprimida, por todo ello es conveniente pasar el cuestionario dos veces.

La entrevista a los padres surge como un instrumento importante de recolección de datos, tanto del niño deprimido como de la familia. Así como también la entrevista a los maestros y compañeros de clase.
  
El tratamiento de la depresión infantil ante todo debe ser individualizado, adaptado a cada caso en particular y a la fase del desarrollo que se encuentra el niño, en base a: su funcionamiento cognitivo, su maduración social y su capacidad de mantener la atención. Debe además involucrar de una manera activa a los padres, y realizar intervenciones hacia el entorno del niño (familiar, social y escolar). 

Autor: Dr Eduardo Hernández González - Médico Pediatra y Psicoterapeuta Conductual Infantil
Venezuela

jueves, 11 de agosto de 2011

Mindfulness en Colegios: Ansiedad y Conductas Agresivas


En School-Based Behavioral Health (su traducción en español: Escuela basada en la Salud Conductual), la doctora Lori Moses de la Universidad de Pittsburgh, Pensilvania USA, ha venido trabajando en un proyecto dirigido a padres y profesionales que trabajan con niños, y que se encuentran interesados en los beneficios de Mindfulness.



Su proyecto se basa en que los niños de hoy experimentan una gran cantidad de ansiedad y estrés. Las técnicas de Mindfulness pueden ser herramientas muy útiles para los niños, ayudándoles a gestionar de forma eficaz el estrés y la ansiedad. Uno de los mayores beneficios de entrenamiento de la mente es su capacidad para quedarse con el niño de un año a otro, es decir, son beneficios duraderos. Una vez que las habilidades han sido dominadas, Mindfulness o la atención plena puede seguir siendo una técnica de gestión a lo largo de la vida.



Como la atención a las técnicas de mindfulness crece dentro de la psicología contemporánea y centros clínicos, una definición común de funcionamiento de Mindfulness, se hace necesario. El objetivo de esta discusión fue el desarrollo de esa definición. Los autores estuvieron de acuerdo en un modelo de dos componentes para definir mindfulness. Este modelo se basa en el proceso de auto-regulación, en lo que respecta a la atención, y de la conciencia de las experiencias inmediatas de una persona. Los autores también concuerdan en que su modelo puede ser integrado con los modelos actuales de psicopatología y estrategias cognitivas.



De acuerdo a Moses, los niños de hoy están experimentando un aumento en la ansiedad y el estrés, debido a las numerosas influencias externas e internas. Mindfulness es un modelo propuesto para ayudar eficazmente a los niños frente a estas experiencias de una manera sana y enfocada. En esta discusión se define mindfulness como la elección y la capacidad de ser plenamente consciente en el momento presente. El propósito de este artículo es examinar los efectos del Programa de la Academia de la Atención (AAP) en el entrenamiento de la mente



La literatura indica que la ansiedad puede afectar negativamente al rendimiento de los alumnos de la escuela, interrumpir su pensamiento, e interferir con su aprendizaje (Ialongo, Edelshon, Werthamer-Larson, Crockett, y Kellam, 1994; Shapiro, Schwartz, y Bonner, 1998). Programas de formación de Habilidades para la vida han afectado directa e indirectamente el funcionamiento de los niños y el bienestar psicológico en la escuela (Stipek, de la Sota, y Weishaupt, 1999).



De acuerdo a Napoli y colaboradores (2005) actualmente se espera de los maestros que sean conscientes de los retos emocionales a los que los niños se enfrentan y además, que cuenten con los métodos para tratar con ellos. El aumento de diagnósticos de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastornos de estrés, depresión y ansiedad entre los estudiantes tienen más requerimientos en el conocimiento y las habilidades del maestro.



En dicha publicación de Napoli y colaboradores en el Journal of Applied School Psychology, donde se estudio la influencia de Mindfulness en estudiantes de primaria, y la relación con su nivel de atención academica. La investigación contó con doscientos veinte y cuatro (224) estudiantes de primer, segundo y tercer grado y once (11) maestros para la realización de un estudio. Un programa de SPSS-Comparativo de medias, se utilizó para analizar los datos de tres medidas establecidas de atención. Estas medidas se utilizaron antes y al final de la sesión de 24 semanas. Tres de las cuatro medidas de mindfulness, mostraron diferencias significativas entre los grupos control y experimental.



Los resultados evidenciaron nuevamente los efectos positivos del entrenamiento de la mente, especialmente cuando se integran en las clases de educación física. Este estudio sugiere una dificultad de utilizar y la obtener de instrumentos diseñados para niños sin TDAH, que midan componentes de atención, comprensión y ansiedad. Los objetivos del programa fueron ayudar a los estudiantes aprender a (1) aumentar su atención a la experiencia actual, (2) aproximándose a cada experiencia, sin juicio, y (3) ver cada experiencia como algo novedoso y nuevo " ojo de principiante."



Los resultados de tres medidas de atención administradas a los estudiantes (The ADD-H Comprehensive Teacher Rating Scale (ACTeRS); Test of Everyday Attention for Children (TEA-Ch) y; Test Anxiety Scale (TAS)) mostraron diferencias significativas entre los que participaron y no participaron en el entrenamiento práctico de mindfulness, encontrando beneficios positivos para aquellos que recibieron entrenamiento en Mindfulness.



Otro estudio publicado en el 2007 en el Journal of Emotional and Behavioral Disorders, se centró en tres estudiantes adolescentes con trastorno de conducta. El objetivo fue determinar si el entrenamiento de Mindfulness que ayudar a controlar el comportamiento de una agresión específica para cada individuo. La meditación de la planta de los pies es una intervención que se ha utilizado en estudios anteriores para ayudar con la emoción y la auto-regulación en el manejo de la agresión. Este estudio proporcionó evidencia de los beneficios de la meditación en la planta de los pies. Sin embargo, el reducido número de participantes puede afectar a la generalización de los resultados. Además, los investigadores se basaron en la auto-informe para determinar el resultado de la formación.



El estudio proporcionó información sobre el poder de auto-control y la responsabilidad personal de los adolescentes en la dirección de su recuperación. Los mejores resultados aparecieron cuando un individuo se sintió motivado a hacer un esfuerzo. Este artículo es un buen recurso para los interesados ​​en los beneficios de las técnicas de mindfulness.


Tomado de School Based Behavioral Health
Para consultar el articulo completo: Mindfulness and Agression

Otras Referencias consultadas: 
Singh, N.N., Lancioni, G.E., Joy, S.D.S., Winton, A.S.W., Sabaawi, M., Wahler, R.G., & Singh, J. (2007). Adolescents with conduct disorder can be mindful of their aggressive behavior. Journal of Emotional and Behavioral Disorders, 15(1), 56-63.
Napoli, M., Krech, P.R., & Holley, L.C. (2005). Mindfulness training for elementary school students: The attention academy. Journal of Applied School Psychology, 21(1), 99-125. doi: 10.1300/J008v21n01_05

miércoles, 10 de agosto de 2011

Depresión Infantil

El doctor Eduardo Hernández, quien es Médico Pediatra y Psicoterapeuta Conductual Infantil en Venezuela, afirma que a pesar de que durante un largo período de tiempo la comunidad científica, por estrictas razones teóricas, sostenía que la Depresión Infantil no existía, en el mundo real existían niños deprimidos y algunos clínicos empezaron a revelarse contra la ortodoxia que vetaba la posibilidad de su existencia. Esto empezó a ocurrir hacia los años 40 en distintos campos de la psicología aplicada, y comenzaron a aparecer estudios relacionados con la depresión infantil, bajo los nombres de Akerson (1942); Spitz (1945); Bowlby (1951), entre otros.

A principios de los años sesenta Harlow (1961) observa, en los monos separados de sus madres, exactamente el mismo tipo de conductas que habían señalado Spitz y Bowlby en los niños. El carácter experimental de la psicología comparada, produjo un impacto especial para este tipo de hallazgos y comenzó a tomarse un poco más en serio la posibilidad de la existencia de la depresión en los niños, puesto que los monos parecían ser capaces de desarrollarlas.

Pero realmente la aceptación de la existencia de la depresión infantil fue posible gracias al ascenso del paradigma cognitivo de los años sesenta, que permitía el estudio de los procesos interiorizados. Ya en el año 1975 la depresión infantil (DI) fue aceptada por el National Institute of Mental Health, como concepto y entidad psicopatológica.

Definición:

La depresión infantil puede definirse como una situación afectiva de tristeza mayor en intensidad y duración que ocurre en un niño. Se habla de depresión mayor, cuando los síntomas son mayores de 2 semanas, y de trastorno distímico, cuando estos síntomas pasan de un mes.

Los partidarios de una depresión infantil específica se ubican en dos tendencias, a saber: los evolucionistas, que opinan que la depresión infantil se va transformando según la época evolutiva de la vida del niño en la que se presenta, sostienen pues la existencia de una DI Evolutiva, y aquellos que sostienen la existencia de la depresión infantil con una sintomatología propia, no equiparable a la del adulto, especialmente relacionada con problemas de conducta, de allí el nombre de DI Enmascarada, puesto que muchos profesionales equivocan su diagnóstico.

Criterios y síntomas emocionales:

Los expertos en el tema de depresión infantil, a través de numerosas investigaciones han llegado a la aceptación de los siguientes síntomas característicos y criterios de la depresión infantil (Del Barrio 1997): tristeza, irritabilidad, anhedonia (pérdida del placer), llanto fácil, falta del sentido del humor, sentimiento de no ser querido, baja autoestima, aislamiento social, cambios en el sueño, cambios de apetito y peso, hiperactividad, disforia e ideación suicida.

Esta definición operativa puede ser utilizada como guía diagnóstica y tiene la ventaja de representar un núcleo de coincidencia de un amplio espectro de la comunidad científica.

¿Por qué se produce la depresión infantil?

Existen varios marcos teóricos que intentan explicar el origen de la depresión infantil, así tenemos:

Conductual: a través de la ausencia de refuerzos (Lazarus), deficiencia de habilidades sociales y acontecimientos negativos ocurridos en la vida del niño.

Cognitivo: la existencia de juicios negativos (Beck), experiencias de fracasos, modelos depresivos (Bandura), indefensión aprendida (Seligman), ausencia de control, atribuciones negativas.

Biológico: por una disfunción del sistema neuroendocrino (aumentan los niveles de cortisol y disminuye la hormona de crecimiento), por una disminución de la actividad de la serotonina (neurotransmisor cerebral), y por efecto de la herencia (caso de padres depresivos).

En la actualidad más bien se admite una compleja interacción de distintos factores tanto de carácter biológico como social que sirven de base a la aparición de las distintas conductas normales y patológicas. Es necesario que se dé una cierta vulnerabilidad personal, familiar y ambiental que combinadas dan lugar a la aparición de una conducta desajustada. En el caso de la DI, los elementos que suponen una vulnerabilidad son de naturaleza biológica, personal, social y demográfica. (Del Barrio, 1997)

Epidemiología de la depresión infantil

Los porcentajes de depresión infantil detectados entre la población infantil es alrededor del 8 a 10%, de acuerdo a numerosas investigaciones. Diversos estudios señalan que el sexo femenino se ha asociado sistemáticamente al incremento de la probabilidad de desarrollar depresión, efectivamente la sintomatología es más alta en las niñas que en los niños, sobre todo en los rangos que sobrepasan los 12 años, antes de esta edad es raro encontrar diferencias entre los dos sexos (Del Barrio, 1997).

En cuanto a la clase social, algunos autores señalan que se encuentra con más frecuencia en los niños de clase baja y media que en los de clase alta.


Autor: Dr Eduardo Hernández González - Médico Pediatra y Psicoterapeuta Conductual Infantil
Venezuela

martes, 9 de agosto de 2011

Mindfulness en manejo de Estrés y Ansiedad

Dentro de las intervenciones que se han desarrollado en el contexto de la Medicina Mente-Cuerpo  (Mind-Body Medicine) una de los modelos más aplicados e investigados en los últimos 30 años es el modelo MBSR. Las investigaciones demuestran que este enfoque es efectivo en la reducción del estrés, el alivio del malestar psicológico, la reducción de los niveles de depresión y ansiedad, y en la mejora en el estado de ánimo y el bienestar general.

MBSR es la sigla en inglés para Mindfulness-based Stress Reduction y cuya traducción al español es Reducción de Estrés basada en Mindfulness (Atención Plena). El Modelo MBSR es un modelo con un enfoque psico-educativo, sistemático y bien definido, centrado en la persona, en el que cada participante toma un rol activo en el cuidado y/o restablecimiento de su salud. Este modelo se desarrolló en el Center for Mindfulness, en la  División de Medicina Preventiva y del Comportamiento del  Centro Médico de la Universidad de Massachusetts.  Fue creado por el Dr. Jon Kabat-Zinn en el año 1979.

El MBSR invita a la persona a tomar conciencia de la manera en que se relacionan con su experiencia en el momento presente. Se invita a explorar  la conexión mente-cuerpo así como también  el rol de los  pensamientos, emociones,  reacciones  y patrones de conducta  en la salud y calidad de vida. Hoy en día este abordaje se desarrolla en más de 260 centros a nivel mundial. Se calcula que  16.000 personas han realizado el entrenamiento y unos 6.000 profesionales de la Salud han sido entrenados como instructores de Mindfulness, aplicándose  actualmente en ámbitos diversos tales  como empresas, deportes de alto rendimiento, educación (docentes y alumnos) y  cárceles entre otros.

¿Qué es exactamente la Ansiedad?

La ansiedad es una respuesta automática que se produce en nuestro cerebro más primitivo y en el sistema límbico al reconocer la existencia de un peligro inminente. Es también un recurso adaptativo ante la precepción de una amenaza. Cuando se “desafina” dicho mecanismo se genera un estado crónico de alerta o de respuesta exagerada ante estímulos que el mismo sujeto considera como menores.

Si el organismo se activa de manera crónica, produce una suma de tensiones y sobrecargas musculares  por la hiperactivación permanente del sistema simpático-adrenérgico que hacen que el cuerpo se vuelva cada vez más sensible a estímulos menores. Se genera una hipersensibilidad  que produce una respuesta excesiva.  La persona se encuentra bajo “alertas permanentes” producidas por los automatismos perceptivos de los que tiene poca distancia crítica. En este estado de hiperactivación permanente decimos que la persona actúa en ”Piloto Automático”,  es decir,  permanece atrapada en los patrones de pensamiento, conducta y emoción, sin lograr una perspectiva que evalúe con claridad y equilibrio la demanda ambiental.

Desarrollar este recurso es lo que le permitiría poder elegir de manera conciente la respuesta necesaria a tales demandas.

¿Cómo actúa  Mindfulness?: El rol de Mindfulness en la regulación del estrés y la ansiedad. La terapia Cognitiva y las Neurociencias han estudiado como la desatención sistemática y la reacción de evitación  producen ansiedad, siendo ésta unas de las respuestas más comunes para intentar regularla. 

La persona evita conectarse cognitiva, afectiva o conductualmente con  la experiencia que le genera estrés o ansiedad  subyaciendo  la lógica infantil de que “lo que no se ve, no existe”. Dicha evitación ocasionalmente impide un incremento puntual de la ansiedad pero contribuye a mediano y largo plazo a su sostenimiento y perpetuación al impedir la habituación y el aprendizaje. Se desarrolla una adaptación a la cronicidad del estrés que incluye la desatención a las señales del cuerpo, a los estresores internos o externos, y  a las consecuencias tóxicas de ese modo de vida.

Este es justamente uno de los puntos donde opera la práctica de Mindfulness: La observación atenta y sin juzgar de los estresores  y de las sensaciones de ansiedad sin intentos de escapar o rechazarlas va generando una desensibilización a dicha ansiedad que  logra una disminución de los mecanismos evitativos que subyacen al fenómeno ansioso. El registro atento y con aceptación de Emociones/Sensaciones Físicas y Pensamientos genera  un espacio para percibir los patrones de percepción, afectivos y de la conducta permitiendo a la persona pasar de la reacción automática a la respuesta elegida.

Se logra una perspectiva que sitúa un distanciamiento crítico respecto de las variables del mundo y de las reacciones. Este es uno de los mecanismos a través del cual se cree que pueden estar asociados los cambios que se observan con la práctica. La presencia de esta capacidad metacognitiva permite la auto-observación de los procesos mentales en la medida que suceden, notando los propios pensamientos y emociones como un testigo imparcial, sin identificarse con  los mismos.

Esta capacidad metacognitiva abre un espacio para que la persona deje de actuar en forma automática y en cambio pueda tener un distanciamiento a través del cual  tiene mayor libertad para dar una respuesta diferente a la situación, tanto interna como externa. Lo que permite que se genere un cambio en la relación que la persona establece con la experiencia. El reconocimiento y la aceptación de las sensaciones de malestar, tensión y ansiedad, sin tener que hacer nada para modificarlas, evitarlas o huir de ellas es en sí mismo un cambio radical en la manera de afrontar la experiencia, generando una modificación en la percepción y de la intensidad de las mismas. 

Este nivel de conciencia y aceptación de la experiencia del momento presente desarrolla la flexibilidad psicológica necesaria para ensayar nuevos mecanismos de afrontamiento y dar nuevas respuestas.                             
Al ampliar la capacidad de percibir los estresores y su impacto sobre el cuerpo y la mente mientras suceden,  se abre un espacio para desarrollar una visión más clara y de esta manera lograr  una mayor capacidad auto-regulatoria, que es otro de los mecanismos que nos permite comprender los cambios que se generan con la práctica de Mindfulness.

A través de la atención plena  a las sensaciones del cuerpo, los pensamientos y emociones junto con una mayor conciencia de la información del entorno, la persona puede  identificar de manera más temprana y precisa las señales de la ansiedad y de la activación del estrés en el cuerpo. A través de mecanismos retro-alimentación o feedback el organismo logra regularse y adaptarse a la nueva situación, debido a que logró generar un espacio entre la percepción de la experiencia y la respuesta.

Esta pausa que se genera entre el estímulo y la respuesta es central al momento de generar cambios en la conducta y en los patrones de funcionamiento habitual y automático que mantienen el nivel de ansiedad y estrés activados y que generan sufrimiento. De esta manera disminuye la rumiación propia de los estados de ansiedad, en donde la mente queda atrapada en evaluar, juzgar, anticipar y controlar eventos en el futuro, impidiendo así un contacto directo con la experiencia del momento presente.

En síntesis, podemos decir que la práctica sostenida de Mindfulness cultiva:

Habilidades de autorregulación que implican un mayor equilibrio y balance emocional para manejar y afrontar el estrés, el dolor y las demandas de la vida cotidiana.
Una mayor toma de conciencia de la relación entre el cuerpo, la mente y las emociones dándose cuenta de cómo éstas influyen en el manejo del estrés, la salud y la calidad de vida.
Un rol activo y responsable en el mejoramiento de la salud y calidad de vida.

La práctica de mindfulness permite que la persona desarrolle una mayor flexibilidad psicológica, para poder conectarse con la realidad del momento presente de manera más integrada y consiente. Así la persona desarrolla recursos internos y  nuevas maneras de responder a las situaciones, que la llevan a una regulación de sus reacciones y dan lugar a una respuesta mas consiente y elegida.

Los abordajes basados en Mindfulness y Aceptación nos permiten tener una comprensión más amplia de la manera en que se genera  y se perpetúa el sufrimiento en la mente, abriendo la posibilidad de explorar cómo a través el desarrollo de la conciencia, la aceptación  y la compasión podemos recuperar el bienestar y el equilibrio momento a momento. 

Derechos reservados por Sociedad Mindfulness y Salud
Autores: Lic. María Noel Anchorena y Lic. Javier Cándarle
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