De acuerdo a Simon (2007), en su revisión sobre asimetría prefrontal y disposición afectiva, se evidencia bajo diferentes investigaciones la relación entre en entrenamiento continuado de Mindfulness y una mayor activación cerebral izquierda, asociada a un estado de ánimo positivo.
Citado por Simon en su artículo sobre Mindfulness y Neurobiología: “Davidson y colaboradores encontraron fue que los meditadores, en comparación con los no meditadores, experimentaron un mayor incremento de la activación cerebral izquierda en las zonas cerebrales anteriores y medias, un patrón que se asocia a la presencia de una disposición afectiva positiva.
Podríamos decir que, tras el periodo de mindfulness de 8 semanas, los meditadores experimentaban una desviación de su actividad cerebral hacia la izquierda. Estos resultados hay que interpretarlos a la luz de una extensa literatura que ha encontrado una relación muy consistente entre los estados emocionales positivos y un predominio de la activación cerebral anterior izquierda, y los estados afectivos negativos y el predominio de la activación cerebral anterior derecha. Sin embargo, la interpretación de esta asimetría prefrontal es más compleja de lo que a simple vista parece. Una mayor activación del lado izquierdo se asocia, no sólo a un estado de ánimo más positivo, sino también a una reactividad aumentada a los estímulos emocionales positivos, a una mayor habilidad para afrontar estados de ánimo negativos y para suprimir voluntariamente el afecto negativo. (Las principales referencias sobre estos hallazgos se han resumido en la Tabla 2).
La investigación de Urry y cols. (2004) hace una interesante distinción entre bienestar hedónico y bienestar eudaimónico. El bienestar hedónico se refiere a aquellos aspectos positivos de la vida humana como la felicidad, la satisfacción con la propia vida y la frecuencia de emociones placenteras. Se habla de bienestar eudaimónico, sin embargo, cuando existen, además del afecto positivo, otras cualidades como la autoaceptación, altos niveles de autonomía y control del ambiente y existencia de un sentido vital y de un propósito en la vida. El predominio de la actividad del hemisferio izquierdo se encontraría más asociado con el bienestar eudaimónico que con el bienestar hedónico.
Es interesante resaltar que todas estas cualidades, que se ven potenciadas por la desviación de la asimetría cerebral hacia la izquierda, coinciden con algunos aspectos de la actitud básica que se recomienda en la práctica de mindfulness, concretamente con la ecuanimidad. Una mente ecuánime es aquella que no discrimina, que no hace distinciones y que se distancia por igual del apego y de la aversión. La consecuencia inmediata de la ecuanimidad es el desprendimiento, el no aferrarse a las cosas, el soltar.
La ecuanimidad, sin embargo, no denota ni indiferencia ni abandono, ya que mindfulness implica una actitud básica de respeto e incluso de amor hacia todos los seres (incluyendo uno mismo) y hacia las cosas en general. La ecuanimidad incluye por tanto una disposición de ánimo positivo, sin aversión y con una buena capacidad de hacer frente a las emociones y situaciones negativas. Una actitud, por tanto, similar a la que denota el predominio de la actividad de la corteza prefrontal izquierda.
Tomado de Simón, V. (2007). Mindfulness y neurobiología. Revista de Psicoterapia, 66/67, 5-30. (Ver artículo)
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Luz Karime Jiménez Jaimes


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